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El error más común al leer tablas, gráficos e infografías en la PAES

  • 26 jul
  • 16 min de lectura

Hay un momento muy reconocible en la preparación para la PAES.

El estudiante viene leyendo relativamente bien. Avanza por el texto, entiende la idea general, reconoce algunas palabras clave, distingue el tono y por un instante siente que esta vez sí está entrando con seguridad a la prueba.


Pero de pronto aparece una tabla.

O una figura.

O un gráfico.

O una imagen con flechas, porcentajes, categorías y subtítulos.


Y algo cambia.

No cambia la prueba. Cambia la seguridad del estudiante.

Los ojos empiezan a moverse más rápido. La atención se fragmenta. Primero mira el título del recurso, después los números, luego la pregunta, luego una alternativa que parece correcta, pero que no termina de convencer. Vuelve a mirar la tabla, busca una palabra repetida, compara una casilla con otra y, en pocos segundos, lo que parecía comprensión se transforma en una especie de apuro silencioso.


Ahí empieza uno de los errores más comunes en la PAES de Competencia Lectora: creer que cuando cambia el formato, deja de ser lectura.

Y ese error es más importante de lo que parece.


Porque en la PAES una tabla no está puesta para decorar. Una figura no aparece para rellenar espacio. Una imagen no se incorpora solo para hacer más amable la página. Todos esos elementos también construyen sentido.


En este artículo vamos a revisar por qué muchos estudiantes se equivocan al leer tablas, gráficos e infografías en la PAES, qué muestran algunos ejemplos recientes del DEMRE y, sobre todo, cuál es la secuencia práctica que puedes usar para dejar de mirar estos recursos como una amenaza y empezar a leerlos como parte del texto.


Cuando el formato cambia, muchos creen que cambió la prueba


La sensación de extrañeza frente a un recurso visual es real. Un estudiante puede sentirse relativamente cómodo leyendo párrafos, pero cuando aparece una tabla o un gráfico siente que debe cambiar de estrategia por completo.

Y, en cierto sentido, algo de eso es verdad: no se lee igual una columna de texto que una tabla comparativa. No se mira igual una imagen artística que un gráfico estadístico. No se procesa igual una infografía que un párrafo argumentativo.


Pero eso no significa que el recurso visual sea otra prueba. Sigue siendo comprensión lectora. El problema aparece cuando el estudiante abandona la lectura y empieza a cazar datos sueltos.


Esto ocurre con mucha frecuencia. Aparece una tabla y el alumno intenta leer cada casilla como si todo tuviera la misma importancia. Aparece una imagen y se queda en lo evidente: “hay una persona”, “hay un objeto”, “hay una escena”.


Aparece un gráfico y corre hacia el número más grande o el porcentaje más llamativo. Aparece una infografía y trata de entender todos los elementos al mismo tiempo.

El resultado suele ser confusión. No porque el recurso sea imposible, sino porque se entró por la puerta equivocada.


En la PAES, una tabla, una imagen o un gráfico casi nunca deben leerse como piezas aisladas. Siempre conversan con el texto. Pueden ordenar una clasificación, aclarar una diferencia, resumir información, reforzar un argumento, ejemplificar una idea o guiar la lectura.


Por eso, muchas veces la pregunta no busca saber si el estudiante vio un número, reconoció una figura o leyó una categoría. Busca saber si comprendió para qué estaba ese recurso ahí. Y esa diferencia es enorme.


Error común en la PAES, demre, mejora tu puntaje
Error común en la PAES

El error invisible: partir por el detalle antes de entender la función


CONSEJO: Antes de mirar cualquier dato, hazte siempre esta pregunta: ¿Qué función cumple este recurso dentro del texto? Esa pregunta cambia todo lo que viene después.


El estudiante cree que debe encontrar rápido un número, una casilla, una categoría, una palabra o una imagen que coincida con alguna alternativa. Entra al recurso como si hubiera una respuesta escondida esperando ser descubierta.


Pero frente a estos recursos, la primera pregunta no debería ser: “¿qué dato aparece aquí?”.
La primera pregunta debería ser: 
“¿qué función cumple este recurso dentro del texto?”.

Parece una diferencia pequeña, pero no lo es:

  • Una tabla puede comparar.

  • Un gráfico puede mostrar una tendencia.

  • Una imagen puede representar una idea.

  • Un esquema puede ordenar un proceso.

  • Una disposición gráfica puede guiar al lector.

  • Una infografía puede sintetizar varias relaciones a la vez.


Si el estudiante no detecta eso primero, el detalle no lo salva. Lo abruma.

En el fondo, no se trata de mirar más rápido. Se trata de mirar con más orden. Y esa idea vale mucho en la PAES, porque no todo recurso visual entrega una respuesta literal. A veces su función es ayudar a comprender mejor una relación, una diferencia o una idea central que luego será evaluada.


Leer un recurso visual exige una pausa distinta. No una pausa larga ni complicada, sino una pausa inteligente. Antes de lanzarse a responder, conviene mirar qué tipo de recurso aparece, qué información organiza y cómo se relaciona con el texto que lo rodea. Recién después tiene sentido entrar al dato preciso.


La tabla no está ahí para que la memorices


Uno de los ejemplos más claros aparece en la PAES Regular de Competencia Lectora del Proceso de Admisión 2026. En una lectura sobre kioscos escolares y colaciones saludables, el texto incluye una tabla que clasifica distintos tipos de kioscos escolares.


La tabla distingue tres tipos: A, B y C. Cada uno se diferencia por su infraestructura, disponibilidad de refrigeración, conexión a agua potable, alcantarillado y posibilidades de preparación o almacenamiento de alimentos.


DEMRE: PRUEBA PAES "Guía de kioscos escolares y colaciones saludables"
Fuente: DEMRE, PAES Competencia Lectora, Proceso de Admisión 2026, lectura “Guía de kioscos escolares y colaciones saludables”.

Un estudiante apurado podría intentar memorizar cada casilla. Podría preocuparse de recordar qué tiene el Tipo A, qué permite el Tipo B o qué condiciones cumple el Tipo C.


Sin embargo, la pregunta oficial no pide repetir esos datos. Pregunta cuál es el aporte de la tabla al resto de la lectura.


Ahí está la clave.

La respuesta correcta no depende de retener todos los detalles, sino de entender que la tabla aclara la diferencia entre los tipos de kioscos escolares. Su función principal es ordenar visualmente una clasificación para que el lector compare con mayor facilidad.


La tabla no está puesta solo para decir que existen tres tipos de kioscos. Tampoco está para fijar obligaciones ni para entregar ejemplos sueltos. Está ahí para hacer visible una diferencia.


Cuando el estudiante entiende eso, cambia la manera de mirar.

Ya no lee la tabla como una sopa de datos, sino como una herramienta de organización. No se pregunta primero “¿qué casilla debo memorizar?”, sino “¿qué está aclarando esta tabla?”.


Y al hacer eso, la lectura se vuelve más precisa y menos ansiosa.


En la pregunta oficial, el foco no está en recordar cada característica de los kioscos, sino en comprender qué aporta la tabla al sentido general de la lectura:


¿Cuál es el aporte de la Tabla 1 al resto de la lectura?
A) Establece las obligaciones de cada tipo de kiosco escolar.
B) Describe la existencia de tres tipos de kioscos escolares.
C) Ejemplifica los tipos de kioscos escolares del RSA.
D) Aclara la diferencia entre los tipos de kioscos escolares.

CONSEJO: Cuando la pregunta pide el "aporte" de una tabla o gráfico, nunca busques el dato más llamativo. Busca la función: ¿Qué hace ese recurso que el texto solo no podría hacer con la misma claridad?


La alternativa correcta es la D, porque la tabla no está ahí simplemente para decir que existen tres tipos de kioscos, ni para establecer obligaciones. Su verdadero aporte es ordenar la información para que el lector pueda comparar y comprender con claridad en qué se diferencia cada tipo.


Este ejemplo enseña algo muy importante: en la PAES, muchas veces el recurso visual no se evalúa por su contenido aislado, sino por su aporte al sentido global del texto.


No toda alternativa verdadera responde bien la pregunta


Hay un punto fino que conviene entrenar: en la PAES, una alternativa puede decir algo relacionado con el texto y aun así no ser la mejor respuesta.


Esto ocurre mucho en preguntas sobre tablas, imágenes o recursos gráficos. Una alternativa puede mencionar algo que efectivamente aparece, pero no responder con precisión lo que se pregunta.

En el caso de la tabla sobre kioscos escolares, por ejemplo, decir que la tabla muestra la existencia de tres tipos de kioscos puede sonar correcto. De hecho, la tabla sí muestra tres tipos. Pero esa no es su función principal.


La función más precisa es aclarar sus diferencias.

Esa distinción es decisiva.


La PAES no premia solo reconocer información parecida. Premia comprender la función exacta de esa información dentro del texto.


Por eso muchos errores no ocurren porque el estudiante “no entendió nada”. A veces entendió parcialmente, pero eligió una alternativa demasiado general, incompleta o exagerada.
  • Una tabla que compara no solo enumera.

  • Una imagen que ejemplifica no necesariamente demuestra una teoría completa.

  • Un título que orienta no siempre busca emocionar o convencer.

  • Un gráfico que refuerza una idea no siempre entrega por sí solo la conclusión total del texto.


La clave está en preguntarse qué hace exactamente ese recurso dentro de la lectura. Ese nivel de precisión es el que separa una respuesta “que suena bien” de una respuesta correcta.


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Cuál es la función de una TABLA, GRÁFICO o INFOGRAFÍA

La forma también comunica


Otro error frecuente es creer que solo importan los datos duros: números, porcentajes, citas, afirmaciones explícitas o conceptos repetidos.

Pero en la PAES también importa la forma.


Los títulos, subtítulos, preguntas internas, negritas, recuadros, ubicación de la información y disposición gráfica pueden orientar la comprensión del lector.

No son adornos. Son señales.


En la misma lectura sobre kioscos escolares aparece un ejemplo muy interesante. El texto no solo entrega información sobre la normativa, los tipos de kioscos o los alimentos permitidos; también organiza sus secciones mediante preguntas como:


¿Qué es un kiosco escolar?

¿Qué tipos de kioscos escolares existen?

¿Qué alimentos se pueden vender en el kiosco escolar?

¿Se puede hacer publicidad de alimentos en los kioscos escolares?


A simple vista, podrían parecer solo subtítulos. Pero cumplen una función más importante: van anticipando al lector qué aspecto se explicará a continuación. Es decir, ordenan la lectura y reducen la dificultad de un texto que, por su naturaleza normativa e informativa, podría sentirse más denso.

Por eso, la PAES plantea una pregunta sobre el efecto de esos títulos formulados como interrogantes:


¿Qué efecto busca causar el emisor a través del uso de interrogantes en los títulos de las diferentes secciones de la lectura?
A) Mantener la atención del lector sobre las implicancias de la normativa de kioscos escolares. 
B) Transmitir la problemática al lector con respecto a la validez de la normativa de kioscos escolares.
C) Facilitar la comprensión al lector en torno a los alcances de la normativa de los kioscos escolares.
D) Fomentar la crítica del lector sobre los aspectos discutibles de la normativa de kioscos escolares.

La alternativa correcta es la C. ¿Por qué?


Porque esos títulos no están puestos principalmente para crear misterio, provocar una crítica o llamar emocionalmente la atención. Su función es mucho más práctica: ayudan al lector a seguir el desarrollo del texto paso a paso.


Cuando el texto pregunta “¿Qué es un kiosco escolar?”, prepara al lector para una definición. Cuando pregunta “¿Qué tipos de kioscos escolares existen?”, anticipa una clasificación. Cuando pregunta “¿Qué alimentos se pueden vender?”, orienta la lectura hacia una norma o restricción. En otras palabras, la forma guía el contenido.


Este ejemplo es muy valioso porque demuestra algo que muchos estudiantes pasan por alto: la forma también se lee. La PAES no evalúa solo lo que el texto dice, sino también cómo organiza lo que dice.

Un buen lector no mira los subtítulos como simples separadores: los usa como señales de ruta. No mira una pregunta interna como una frase decorativa: la interpreta como una guía. No mira la disposición gráfica como diseño vacío: la entiende como parte de la estrategia comunicativa del texto.
Y esa estrategia tiene un propósito muy concreto: facilitar la comprensión. Cuando el emisor formula un subtítulo como pregunta, no lo hace por estilo. Lo hace porque esa forma reduce la dificultad de lectura, anticipa lo que viene y permite al lector orientarse antes de avanzar. La forma no es decoración. Es una decisión comunicativa que trabaja a favor del lector.

Por eso, en la PAES, reconocer el efecto de esa decisión no es un detalle menor. Es parte de comprender cómo el texto construye sentido.

Esto es especialmente importante en textos informativos, instructivos, científicos o normativos, donde la estructura cumple un papel decisivo. Muchas veces, entender cómo está organizado el texto es el primer paso para responder bien.


Una imagen no se mira: se interpreta


También hay preguntas donde el recurso visual no es una tabla ni un gráfico estadístico, sino una imagen asociada a la temática central de la lectura.


En una prueba reciente del proceso de admisión 2027 aparece una lectura sobre anatomía y arte en el Renacimiento, acompañada por la imagen del Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci. La pregunta no exige describir superficialmente la imagen. No basta con decir que aparece un cuerpo humano con brazos extendidos dentro de figuras geométricas.


Medicina y arte. La revolución de la anatomía en el Renacimiento (PAES)


Da Vinci, L. (c. 1490). Hombre de Vitruvio. Galería de la Academia de Venecia. PAES 2027
Da Vinci, L. (c. 1490). Hombre de Vitruvio. Galería de la Academia de Venecia.
¿Qué temática de la lectura se representa en la siguiente imagen?
A) La intención de esquematizar la visión medieval del cuerpo humano.
B) El conocimiento del cuerpo humano como base para la medicina.
C) El intento de ilustrar la perfección anatómica del cuerpo humano.
D) La concepción del cuerpo humano en la tradición galénica.

La alternativa correcta es la C


CONSEJO: Lo importante es relacionar esa imagen con el tema desarrollado en la lectura. En ese contexto, la imagen representa la búsqueda de la perfección anatómica del cuerpo humano, una idea central para comprender la relación entre arte, anatomía y pensamiento renacentista.


Aquí aparece una de las trampas más frecuentes en este tipo de preguntas. La alternativa B, "el conocimiento del cuerpo humano como base para la medicina", puede sonar plausible. Y de hecho, la lectura sí habla de anatomía y medicina. Pero esa alternativa describe una idea del texto, no lo que representa la imagen específicamente.


El Hombre de Vitruvio no ilustra el uso médico del cuerpo humano. Ilustra la búsqueda de sus proporciones perfectas, la obsesión renacentista por encontrar en el cuerpo una medida universal, una armonía entre las partes y el todo. Eso no es medicina. Es otra cosa: es la idea de que el cuerpo humano en sí mismo es una obra perfecta.


Por eso la C es más precisa que la B. No porque la B sea completamente falsa, sino porque no captura lo que esa imagen específica representa dentro del texto.


Y ese nivel de distinción es exactamente lo que la PAES entrena: no elegir lo que "suena relacionado", sino identificar lo que corresponde con precisión.



Este caso muestra otra forma de lectura visual. La imagen no funciona como un dato aislado, sino como una síntesis visual de una temática. El estudiante que se queda solo en la superficie probablemente responderá desde lo evidente.


El estudiante que conecta imagen, contexto y tema central tiene muchas más posibilidades de acertar.


Esa es la diferencia entre mirar y leer.

Mirar es reconocer lo que aparece.

Leer es comprender qué significa dentro del texto.


Esta distinción parece simple, pero en la PAES puede ser decisiva. Una imagen puede representar una idea, reforzar una interpretación, ejemplificar un concepto o conectar visualmente con el propósito de la lectura.


Si el estudiante no hace esa conexión, la imagen queda como un elemento extraño. Si la hace, se transforma en una pista poderosa.


Los gráficos también pueden construir un argumento


En pruebas recientes también aparecen textos donde las figuras y gráficos cumplen un papel argumentativo muy claro.


Un ejemplo interesante se encuentra en una lectura sobre conservación de insectos en Chile, correspondiente al material oficial del proceso de admisión 2027. Allí se incorporan dos figuras: una compara el porcentaje de especies clasificadas y no clasificadas entre insectos y mamíferos; la otra muestra la distribución de especies de insectos según distintas categorías de conservación.


Artículo de divulgación científica, publicado en la revista La Chiricoca el año 2022. (PAES)
Artículo de divulgación científica, publicado en la revista La Chiricoca el año 2022. (PAES)

A simple vista, el estudiante puede ver círculos, porcentajes, siluetas de insectos, categorías y comparaciones entre grupos. Pero si se queda solo en eso, pierde lo esencial.


La primera figura no está ahí simplemente para mostrar números. Su función es hacer visible una desproporción: mientras en los mamíferos una parte importante de las especies aparece clasificada, en los insectos casi todo el círculo corresponde a especies no clasificadas.


Ese contraste no es decorativo. Es parte del argumento.


El gráfico ayuda al lector a comprender que el problema no es solo que existan insectos amenazados, sino que ni siquiera sabemos lo suficiente sobre la mayoría de ellos. En otras palabras, antes de proteger, muchas veces falta conocer, clasificar y dimensionar.


Figura 2. Porcentaje de especies de insectos según categoría. (PAES)
Figura 2. Porcentaje de especies de insectos según categoría. (PAES)

La segunda figura profundiza esa idea. Al mostrar categorías como especies en peligro, vulnerables, casi amenazadas o con datos insuficientes, el texto no solo entrega información: también refuerza la urgencia del problema. El lector puede ver que, dentro del pequeño grupo de insectos ya clasificados, una proporción relevante se encuentra en alguna categoría de amenaza.


Por eso estas figuras no reemplazan al texto.

Lo potencian.


Vuelven visible una desproporción que en palabras podría pasar más desapercibida. Hacen más concreto el vacío de información. Refuerzan la idea de que la conservación no depende solo de “querer proteger”, sino también de contar con datos suficientes para saber qué está ocurriendo.


En la sección “Conservación de insectos en Chile”, ¿Cuál es la estrategia utilizada para destacar la escasez de información sobre los insectos?
A) Contrastar los porcentajes de clasificación de insectos con los de mamíferos.
B) Cuestionar la validez de la información de organismos públicos sobre insectos.
C) Ilustrar los tipos de insectos que se encuentran en una categoría de amenaza.
D) Revisar la situación histórica de la población de especies de insectos en Chile.

La alternativa correcta es la A


CONSEJO: Cuando un gráfico compara dos grupos, la pregunta casi nunca pide recordar los porcentajes. Pide entender qué revela la comparación. Fíjate siempre en qué idea del texto se vuelve más clara gracias al contraste.


En la misma lectura, la PAES plantea una pregunta sobre la estrategia utilizada para destacar la escasez de información sobre los insectos. La respuesta correcta apunta al contraste entre los porcentajes de clasificación de insectos y mamíferos. Es decir, la pregunta no se resuelve mirando un porcentaje aislado, sino comprendiendo la comparación que construye el gráfico.


Ahí está la clave pedagógica: frente a una figura como esta, el estudiante no debería preguntarse solo “¿cuál es el porcentaje más alto?”. Esa pregunta puede servir, pero no basta. La pregunta más importante es otra: “¿qué idea del texto se vuelve más clara gracias a este gráfico?”.

En este caso, la respuesta apunta al enorme vacío de información sobre los insectos y a la necesidad de avanzar en su clasificación y conservación.

Y esa es una idea muy importante para la PAES: un recurso visual puede ser parte del razonamiento del texto. No solo acompaña la lectura; también contribuye a construirla.


Lo que muestran las preguntas recientes de la PAES


Los tres ejemplos que revisamos no son casos aislados. Son representativos de cómo la PAES ha incorporado recursos visuales en los últimos procesos de admisión.


En todos ellos aparece la misma exigencia de fondo: no basta con mirar el recurso. Hay que comprender qué hace dentro del texto.


Una tabla puede aclarar diferencias que el párrafo solo enumera. Una imagen puede concentrar en una figura lo que la lectura desarrolla en varias páginas. Un gráfico puede hacer visible una desproporción que en palabras pasaría casi desapercibida. Un título interrogativo puede organizar la ruta de lectura antes de que el lector avance una línea más.


Recursos distintos, función distinta. Pero todos con algo en común: deben interpretarse en relación con el texto que los rodea.


Esa es la clave. Y también es lo que la PAES evalúa.


En la PAES, los recursos visuales no son “otra prueba”. Son otra forma de lectura.

Por eso, cuando un estudiante se encuentra con una tabla, gráfico, mapa, figura o imagen, no debería sentir que salió del terreno de la comprensión lectora.

Debería recordar que sigue leyendo, solo que ahora el texto está organizando parte de su sentido de otra manera.


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Una secuencia simple para no perderse


Ahora bien, todo esto debe traducirse en una estrategia práctica. Porque no basta con decirle al estudiante “lee mejor los gráficos”. Hay que mostrarle cómo entrar.

La secuencia puede ser sencilla:


1. Reconoce el tipo de recurso:

Antes de mirar los detalles, identifica si estás frente a una tabla, gráfico, imagen, figura, mapa, esquema o infografía. Cada recurso organiza la información de una manera distinta.


2. Pregunta qué función cumple:

Esta es la pregunta central: ¿Qué hace este recurso dentro del texto? Puede aclarar, comparar, resumir, ejemplificar, reforzar una idea, guiar la lectura o representar una temática.


3. Conéctalo con el texto:

Ningún recurso visual debe leerse como si estuviera solo. Mira qué párrafo lo presenta, qué idea desarrolla, qué tema refuerza o qué relación vuelve más visible.


4. Revisa qué te pide la pregunta:

No es lo mismo que te pidan localizar un dato, interpretar el aporte de una tabla, evaluar la pertinencia de una imagen o reconocer el efecto de una disposición gráfica.


5. Recién al final entra al detalle:

Ahora sí tiene sentido mirar números, porcentajes, categorías, títulos, ejes, flechas, colores, figuras o palabras específicas. El detalle sirve cuando ya sabes para qué lo estás mirando.

Este orden puede parecer más lento, pero normalmente es más rápido. Evita leer varias veces lo mismo sin saber qué se busca. Evita saltar de la tabla a las alternativas sin orientación. Evita confundir una opción parcialmente verdadera con la respuesta más precisa. Sobre todo, devuelve control. Y en una prueba como la PAES, sentir control también importa.

No te faltaba capacidad: te faltaba secuencia


Hay algo importante que decir aquí.

Muchos estudiantes, después de varios ensayos, terminan instalando una idea muy injusta sobre sí mismos. Creen que son malos para los gráficos, que las tablas los bloquean, que las infografías les complican todo o que las imágenes les hacen perder tiempo.


Pero muchas veces no hay un problema de capacidad.

Hay un problema de secuencia.


Se entra por el detalle antes que por la función. Se mira el dato antes que la relación. Se separa la imagen del texto. Se responde desde la intuición antes de comprender qué se está evaluando.


Cuando esa secuencia cambia, cambia también la experiencia.


Una tabla deja de parecer una muralla y empieza a verse como una forma de ordenar información. Un gráfico deja de sentirse como una amenaza y comienza a funcionar como apoyo. Una imagen deja de parecer decoración y empieza a leerse como parte del sentido. Un subtítulo deja de ser un detalle y se transforma en una pista.


Eso no ocurre por magia.


Ocurre cuando el estudiante deja de pensar que debe “resolver” el recurso visual y aprende, en cambio, a leerlo.

Esa es una diferencia enorme.

Porque leer recursos visuales no significa mirar más rápido, significa mirar con intención.


Leer mejor también es leer lo que no está escrito en párrafos


Hay una idea simple que conviene recordar al final: en la PAES, leer bien no significa solo comprender párrafos. También significa comprender cómo el texto organiza visualmente la información.


Esto importa mucho más de lo que parece. Importa porque la prueba trabaja con diversos formatos. Importa porque las habilidades de Interpretar y Evaluar no se activan solo frente a una tesis o a un argumento, sino también frente a la función de una tabla, una imagen, una figura o una disposición gráfica.


Importa porque muchos errores no nacen de no saber, sino de entrar mal.

Y porque el estudiante que entiende esto deja de pelear con el formato y empieza a usarlo a su favor. Al final, quizá el problema nunca fue que te costaran las tablas o los gráficos. Quizá el problema era más silencioso: nadie te había mostrado que también ahí había lectura.


Cuando eso se entiende, algo cambia.


Ya no se mira una figura como una amenaza. Ya no se entra a una tabla como a un terreno enemigo. Ya no se responde apurado por miedo a perder tiempo.

Se empieza a leer con más calma, con más intención y con una idea más clara de lo que la prueba realmente exige.


Porque la PAES no te pide solo que leas lo que está escrito. También te pide que comprendas lo que el texto decide mostrar. Y esa diferencia, que parece pequeña, puede cambiar mucho.

¿Quieres seguir entrenando tu lectura para la PAES?


En LeeChile.cl trabajamos la lectura como una habilidad entrenable. No se trata solo de leer más textos, sino de aprender a leer mejor: con estrategia, propósito, comprensión y precisión.

Si estás preparando la PAES, recuerda esto: no basta con intentar responder, no basta con reconocer palabras y no basta con mirar los datos.


  • Hay que comprender cómo el texto construye sentido.

  • Y eso incluye también tablas, gráficos, imágenes e infografías.


Leer mejor no es solo una ventaja para la PAES. Es una herramienta para estudiar, pensar y decidir con más claridad durante toda la vida.


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